Hace unos días me tocó presenciar un momento histórico para la vida interna del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), la fundación del Frente Amplio Revolucionario de los Trabajadores. Este hecho es de suma importancia por diversos factores, el primero de ellos es que se da en un contexto adverso a la vida sindical, el Estado se ha dedicado sistemáticamente a desarticular las organizaciones de los trabajadores que le resultan incomodas. Es así que se ha dado un ataque frontal contra los sindicatos de mineros y electricistas, además de mellar la fuerza del sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y cooptar al secretario general del sindicato del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), quien además de aceptar una diputación del Partido Acción Nacional (PAN), también salió de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), organización que aglutina a los sindicatos independientes y progresistas e este país. Otras acciones que van en detrimento de la vida sindical y los trabajadores de México, por mencionar algunas, son la llamada “Ley del ISSSTE”, así como un proyecto de reforma laboral que incentiva la subcontratación, eliminando la posibilidad al trabajador de generar antigüedad y los beneficios que está conlleva.
Bajo este ambiente agresivo y adverso a los trabajadores y sus organizaciones, el sindicalismo universitario se hace presente, cuatro corrientes internas de STUNAM, se unieron para dar vida al FART. Estas grupos han mantenido una postura crítica hacia la dirigencia del actual secretario general Agustín Rodríguez Fuentes, sin embargo el olfato político de sus bases y dirigentes han permitido dirimir sus diferencias y no dar pie a la intervención estatal. Este es el primer paso para la consolidación de una verdadera opción opositora a la corriente roja (grupo hegemónico), debido a que anteriormente ya se habían dado “pactos” entre los grupos de oposición en la coyunturas electorales, el ejemplo más reciente fue hace dos años, no obstante después de estos procesos las alianzas simplemente se disolvían.
Esta vez parece que las cosas son diferentes, hoy las cuatro corrientes han logrado llegar a acuerdos que les permiten conformar un bloque opositor sólido y que aspira a sumar a más trabajadores de base que se dicen “independientes”. Todo indica que las cabezas visibles de los grupos que integran el FART tienen la voluntad y compromiso para trabajar por y para su organización, además de buscar recuperar el carácter revolucionario, combativo y de vanguardia que ha perdido el sindicalismo universitario. Se tienen razones para ser optimistas: primero, este llamado a la unión no se da bajo una coyuntura electoral, segundo, en esta última elección de delegados, la oposición como tal aumentó su presencia en las diferentes dependencias y tercero se esta recuperando la voz de la base trabajadora y es está la que (tiene) indica el camino a seguir, finalmente se presenta un proyecto de documentos constitutivos y se plantea una estructura horizontal, que le brinda organización y procura no caer en el burocratismo.
Empero, también se necesita ser realista, ya que, el Frente tiene muchos retos que sortear, de entrada tiene que recuperar la credibilidad de una base trabajadora cada vez más desilusionada, más no despolitizada, de igual forma su lucha tiene que ser contundente más no abrasiva, es decir, que no se amenace la existencia del sindicato, así como evitar la posible intromisión del Estado y las autoridades universitarias, las cuales siempre han mantenido una actitud ambigua frente al sindicalismo universitario. Es necesario resaltar que tanto la rectoría, así como los gobiernos priístas y panistas son alérgicos a la organización de los trabajadores universitarios, como bien lo señala Jorge Basurto, en su periodo como rector, Manuel Gómez Morín (fundador del PAN) no reconoció la existencia de una organización sindical dentro de la UNAM debido a que era incompatible con la institución, por ello resulta contradictorio que miembros del actual comité ejecutivo del sindicato apoyen, simpaticen e incluso militen en un partido que abiertamente lucha por destruir a las organizaciones sindicales.
Otro obstáculo a sortear es el grupo conservador que se mantiene al frente del STUNAM, Agustín Rodríguez y su corriente roja, la cual se ha mantenido hegemónica prácticamente desde la fundación del sindicato, esto ha generado prácticas poco claras en lo que respecta a la repartición de las plazas, el manejo de la finanzas, etc. Todo esto ha provocado una creciente desconfianza de la base trabajadora hacia los “rojos”, reforzada por una democracia raquítica, que inhibe la participación del trabajador y quienes lo intentan, se les bloquea o se les limita al voto, es decir a validar las acciones de su secretario general. Por ello el FART tiene la tarea de democratizar al sindicato, ya no se puede hablar solo de la búsqueda de la democracia, sino la calidad de está y así poder recuperar la confianza de los trabajadores e imprimir sobre la base, ese carácter emancipador que le otorgó la historia.
Otro reto importante donde el FART medirá su fuerza y capacidad de convocatoria, es en próximo congreso del STUNAM, es en este evento donde el Frente como tal tiene que demostrar que se ha convertido en una verdadera oposición, en las negociaciones para la obtención de las comisiones se podrá observar la solides de este bloque, ya que, la manzana de la discordia es “bolsa”, entre otras. Según los documentos provisionales, el Frente realizará su propio congreso y se acordarán las acciones a tomar, lo importante aquí es que los grupos aliados respeten esos acuerdos y que no tiren por la borda lo que se ha logrado. Por ultimo no queda más que reiterar mi optimismo con la fundación del FART, esperando que este sea el primer paso de muchos y que su recorrido por muy difícil y sinuoso que presente, la unidad se mantenga.