martes, 19 de agosto de 2014

¿Rescatar al Partido de la Revolución Democrática?


El 7 de septiembre del año en curso, el PRD vivirá una elección interna en la que se elegirán consejeros de todos los niveles (nacionales, estatales y municipales) y congresistas nacionales, quienes integraran el máximo órgano de autoridad al interior del partido. Es en estas coyunturas cuando algunos “dirigentes”, cuadros medios y militantes de “pie”, salimos a decir que tipo de partido es al que aspiramos, además de afirmar por todos los medios que la ruta, propia o de corriente, es la más adecuada para “rescatar” al PRD.
Fuente: Internet

Ahora bien, bajo este clima de campaña interna es inevitable al menos una pregunta: ¿qué es lo mejor que le puede pasar al PRD? En primera instancia estoy convencido que la corriente hegemónica, es decir, Nueva Izquierda (NI) tiene que perder el mayor número de consejeros nacionales y así cerrarle la posibilidad de que Carlos Navarrete encabece al partido.

NI ha dañado al PRD a nivel político y electoral, debido a las alianzas que realiza durante las etapas de elecciones, pero sobre todo con la firma del Pacto por México que encabeza el gobierno federal emanado del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En consecuencia la oposición que la izquierda partidistas debió asumir, simplemente se diluyó en la inercia “reformadora” del PRI y sus aliados dentro y fuera del propio PRD.

Por ello pienso que se requiere considerar al menos cuatro aspectos para trazar una nueva ruta crítica para el Partido y éste   éste pueda sentar las bases para recuperar su papel como una opción no sólo de gobierno, incluso de resistencia política y social.

  1. Recuperar la postura de oposición, es decir, cerrar cualquier tipo de alianza con el PRI y Acción Nacional (PAN). En términos reales estos acuerdos han hecho mella en la credibilidad del PRD y lo muestran como un partido del montón, que avala y coadyuva para que México sigan igual o peor. Ser oposición “responsable” no significa avalar todas las propuestas del gobierno o cambiarles una coma y salir a gritar a los cuatro vientos que se logró incidir en el gobierno.

    Fuente: Internet
  1. El PRD tiene que olvidar que es un partido que gobierna y tiene representantes populares. Parafraseando al Dr. Octavio Rodríguez Araujo: “gobierno, aunque sea de izquierda, es gobierno”. En otras palabras, el partido es un instrumento, un intermediario entre los ciudadanos y el gobierno en turno, ya sea que emane o no de sus filas, por lo tanto tiene que mostrarse crítico e incluso autónomo de las administraciones que encabeza para no perder la sensibilidad y el rumbo por tratar de proteger o avalar decisiones de gobierno que puedan resultar erróneas o con resultados poco favorables. En suma no seamos una (mala) copia del PRI y su caduco presidencialismo con facultades metaconstitucionales.

  1. Los gobiernos y representantes populares NO deben olvidar que emanan de las filas de un partido de izquierda. Hoy más que nunca las ideas de izquierda y sus ejes programáticos son más que necesarios en un contexto en el que se busca construir un discurso hegemónico (de derecha) que afirma que las ideologías ya fueron rebasadas e incluso son un fardo para gobernar. Muchos gobernantes y legisladores de origen “ciudadano” han resultado peor que cualquier político en los tiempos de impunidad del PRI y el PRD no se escapa de esos penosos ejemplos.

  1. Construir una (re) articulación con los movimientos sociales y las causas que dieron origen al PRD como partido. Recuperar el espíritu de la intransigencia democrática y mostrar que los partidos y sobre todo uno de izquierda son alternativa no sólo para gobernar, también son un punto de resistencia y convergencia de quienes el neoliberalismo ha pisoteado.
Fuente: Internet 
Como se puede leer estos cuatro puntos son aparentemente simples, pero sumamente complejos porque implica romper con dinámicas y paradigmas que se han anquilosado en la estructura del PRD. Al menos la elección interna pinta con un clima de civilidad, ya que el Instituto Nacional Electoral (INE) está a cargo de prácticamente todo el proceso, lo cual puede generar otro tipo de dinámica al interior de las propias corrientes y dejen de actuar de manera facciosa.

¿Sencillo? No, pero tampoco es imposible.


@Ideassiniestras

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