El 7 de septiembre del año en curso, el
PRD vivirá una elección interna en la que se elegirán consejeros de todos los
niveles (nacionales, estatales y municipales) y congresistas nacionales,
quienes integraran el máximo órgano de autoridad al interior del partido. Es en
estas coyunturas cuando algunos “dirigentes”, cuadros medios y militantes de
“pie”, salimos a decir que tipo de partido es al que aspiramos, además de
afirmar por todos los medios que la ruta, propia o de corriente, es la más
adecuada para “rescatar” al PRD.
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| Fuente: Internet |
Ahora bien, bajo este clima de campaña
interna es inevitable al menos una pregunta: ¿qué es lo mejor que le puede
pasar al PRD? En primera instancia estoy convencido que la corriente
hegemónica, es decir, Nueva Izquierda (NI) tiene que perder el mayor número de
consejeros nacionales y así cerrarle la posibilidad de que Carlos Navarrete
encabece al partido.
NI ha dañado al PRD a nivel político y
electoral, debido a las alianzas que realiza durante las etapas de elecciones,
pero sobre todo con la firma del Pacto por México que encabeza el gobierno
federal emanado del Partido Revolucionario Institucional (PRI). En consecuencia
la oposición que la izquierda partidistas debió asumir, simplemente se diluyó
en la inercia “reformadora” del PRI y sus aliados dentro y fuera del propio
PRD.
Por ello pienso que se requiere
considerar al menos cuatro aspectos para trazar una nueva ruta crítica para el
Partido y éste pueda sentar las bases para recuperar su
papel como una opción no sólo de gobierno, incluso de resistencia política y
social.
- Recuperar
la postura de oposición, es decir, cerrar cualquier tipo de alianza con el
PRI y Acción Nacional (PAN). En términos reales estos acuerdos han hecho
mella en la credibilidad del PRD y lo muestran como un partido del montón,
que avala y coadyuva para que México sigan igual o peor. Ser oposición
“responsable” no significa avalar todas las propuestas del gobierno o
cambiarles una coma y salir a gritar a los cuatro vientos que se logró
incidir en el gobierno.
- El
PRD tiene que olvidar que es un partido que gobierna y tiene
representantes populares. Parafraseando al Dr. Octavio Rodríguez Araujo:
“gobierno, aunque sea de izquierda, es gobierno”. En otras palabras, el
partido es un instrumento, un intermediario entre los ciudadanos y el gobierno
en turno, ya sea que emane o no de sus filas, por lo tanto tiene que
mostrarse crítico e incluso autónomo de las administraciones que encabeza para
no perder la sensibilidad y el rumbo por tratar de proteger o avalar
decisiones de gobierno que puedan resultar erróneas o con resultados poco
favorables. En suma no seamos una (mala) copia del PRI y su caduco
presidencialismo con facultades metaconstitucionales.
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- Los
gobiernos y representantes populares NO deben olvidar que emanan de las
filas de un partido de izquierda. Hoy más que nunca las ideas de izquierda
y sus ejes programáticos son más que necesarios en un contexto en el que
se busca construir un discurso hegemónico (de derecha) que afirma que las
ideologías ya fueron rebasadas e incluso son un fardo para gobernar.
Muchos gobernantes y legisladores de origen “ciudadano” han resultado peor
que cualquier político en los tiempos de impunidad del PRI y el PRD no se
escapa de esos penosos ejemplos.
- Construir
una (re) articulación con los movimientos sociales y las causas que dieron
origen al PRD como partido. Recuperar el espíritu de la intransigencia
democrática y mostrar que los partidos y sobre todo uno de izquierda son
alternativa no sólo para gobernar, también son un punto de resistencia y convergencia
de quienes el neoliberalismo ha pisoteado.
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Como se puede leer estos cuatro puntos
son aparentemente simples, pero sumamente complejos porque implica romper con
dinámicas y paradigmas que se han anquilosado en la estructura del PRD. Al
menos la elección interna pinta con un clima de civilidad, ya que el Instituto
Nacional Electoral (INE) está a cargo de prácticamente todo el proceso, lo cual
puede generar otro tipo de dinámica al interior de las propias corrientes y
dejen de actuar de manera facciosa.
¿Sencillo? No, pero tampoco es
imposible.
@Ideassiniestras



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