martes, 28 de enero de 2014

Posicionamiento de las JIZ ante la impugnación presentada en el IFE

A Jesús Zambrano Grijalva
Presidente del PRD
Comisión Política Nacional del Partido de la Revolución Democrática

El Partido de la Revolución Democrática, en toda su historia, ha velado por los intereses y necesidades de los sectores más desprotegidos de nuestro país. Desafortunadamente, un número importante de jóvenes se encuentra en esta situación, por ello una de las tareas que se le exige al PRD y a su militancia juvenil es un mayor compromiso en su labor política diaria.

El Partido de la Revolución Democrática, en su XIV Congreso Nacional, dio grandes pasos al generar el espacio de convergencia y desarrollo juvenil, se otorgó el reconocimiento jurídico a las Juventudes de Izquierda (JIZ), organización que busca aglutinar a uno de los sectores más activos dentro y fuera del partido, además de ser uno de los motores del cambio político en México.

Las JIZ representan un paso hacia la unidad del PRD; por encima de los intereses de cada corriente interna, los jóvenes hemos alcanzado un gran acuerdo, superando prácticas que han puesto en vilo en más de una ocasión a la opción de izquierda más importante de nuestro país.

A pesar de que los jóvenes hemos puesto el ejemplo en altura política, al parecer existen sectores conservadores e incluso retrógradas al interior del PRD, que han impugnado nuestro XIV Congreso Nacional ante el Instituto Federal Electoral (IFE), señalando la invalidez e inviabilidad de las Juventudes de Izquierda, con el objetivo claro de anular nuestra organización, que es el producto del esfuerzo, trabajo y militancia de muchas generaciones.

Por ello nos manifestamos en contra del recurso impuesto ante el IFE, el cual carece de validez jurídica ya que se presentó de manera extemporánea. Así mismo invitamos a quienes no estén de acuerdo con el reconocimiento de las Juventudes de Izquierda a un debate público  para esgrimir ideas y argumentos, dejando de lado a escuderos anónimos, apelando a su valor civil y moral que demanda ser un militante del PRD, un militante de izquierda.

Las y los integrantes de las JIZ, nos hemos mostrados abiertos al diálogo, que habla de la altura política y moral de los jóvenes que militamos en el PRD y estamos dispuestos a desterrar las prácticas y dogmas que han dañado a nuestro instituto político.

Es así que exhortamos al presidente de nuestro partido, Jesús Zambrano Grijalva; y a la Comisión Política Nacional a respaldar a las Juventudes de Izquierda, llamando a desistir del recurso interpuesto en el IFE y continuar hacia la consolidación de la organización.

ATENTAMENTE

Democracia ya, patria para todos y todas.


Pluralidad en el pensamiento unidad en la acción.

martes, 21 de enero de 2014

¿Y en México, cuándo se moverán las fichas?

Hace unos días, seis para ser exactos, ha surgido una propuesta en España para competir por una posición dentro del Parlamento Europeo, encabezado por intelectuales, estudiantes, activistas y ciudadanos fastidiados de la manera en como se realiza política. Este movimiento nace bajo el manifiesto llamadoMover ficha: convertir la indignación en cambio políticoencabezado por Pablo Iglesias profesor de ciencia política en la Complutense, quien además es analista en el periódico Público.es.

El llamado que hace Iglesias y sus simpatizantes es simple, para que la política actual cambie, la tienen que tomar los principales afectados: los ciudadanos; durante la segunda quincena de mayo se renovaran los escaños del Parlamento Europeo, institución cuyo miembros son elegidos a través del sufragio directo, de tal suerte que ahí se ven representados alrededor de 500 millones de habitantes. Su división no se determina según su país, más bien se da por grupos políticos cuya ideología y puntos de vista pueden converger, así se ven todas las izquierdas y derechas de Europa en una sola arena, junto con sus respectivos matices.

Lo novedoso de la propuesta del académico español, es su frescura e indignación del discurso y que a su vez promete ejercer la política sin olvidar ambos elementos, es decir, aspira a ser desafiante y así recuperar la identidad de lucha de la izquierda que ha optado por las reformas, pero se ha olvidado que éstas no son eternas y que sus opositores buscan imponerse como hegemonía y recuperar el terreno perdido.

Ahora bien, en México existen mentes brillantes que se identifican con las ideas de izquierda, incluso muchos de ellos han utilizado el método marxista para estudiar y explicar el ejercicio del poder; empero son pocos quienes se animan a involucrarse de manera más activa en la vida política del país, regularmente pretextan que ningún opción partidista los representa plenamente. En contraste existe otra “intelectualidad” que es proyectada por los medios masivos de comunicación, en términos de Gramsci cumplen el tipo tradicional y vulgarizado del intelectual y son los periodistas quienes pretenden ser literatos, filósofos y artistas, defendiendo las aristas que le benefician a su jefe directo y descalificando aquellas que afecten sus intereses, construyendo una opinión pública sumamente sesgada.

Este tipo de intelectuales no requieren participar de la política, tienen los canales (literalmente) necesarios para influir en la ciudadanía y presionar al poder legislativo, ejecutivo y judicial. En contraste la intelectualidad más crítica suele optar por las aulas universitarias, dejando esta arena a merced de los opinólogos afines al sistema de explotación.

Al parecer los eruditos que suelen jactarse de izquierda desdeñan la otra cara que implica la actividad política, es decir, su práctica. Si el problema fundamental es que no se ven representados en los partidos políticos actuales, simple busquen formar otro, se quejan de los representantes populares, aun más simple, que ellos busquen ser los abanderados; pienso que existe suficiente indignación en nuestro país que puede desencadenar el movimiento de varias “fichas”.

Ojo no pretendo defender la idea de una oligarquía compuesta por la intelectualidad de izquierda, también existen liderazgos dentro de los nuevos (y viejos) movimientos sociales que pueden brindar los bríos necesarios que requiere la política, pero sobre todo de los partidos y organizaciones que se asumen progresistas y democráticas. Al igual que en España, nuestro país han surgido movimientos de indignados representados en el #YoSoy132, asambleas vecinales que se oponen a los cobros excesivos de la luz, colectivos que resisten la persecución policiaca, no obstante el sistema político tiende a cerrarse ante cualquier opción que sea ajena a las existentes.

Por tal motivo México requiere de mover sus fichas, es responsabilidad de la izquierda, en todas sus expresiones, abrir los espacios necesarios para que los ciudadano, incluidos los intelectuales participen de la actividad política. En correspondencia, aquellos investigadores, profesores y académicos tienen que perder el miedo a tomar una posición clara ante la situación nacional, a tocar una puerta, pedir el voto y repartir un volante; pero este llamado también es para aquellos líderes sociales que han adquirido alguna relevancia en sus respectivos ámbitos.

Hoy más que nunca se requieren voces críticas que lleven la voz de los indignados en los parlamentos y espacios de gobierno, se requiere recuperar el terreno y las conquistas que se han arrebatado, en suma se requiere de ciudadanos con ganas de hacer política.



@Win_Ramirez


lunes, 13 de enero de 2014

Las autodefensas, carne de cañón del Estado

México vive una situación delicada en materia de seguridad a todos los niveles, el ejemplo más representativo es en este momento Michoacán, entidad que uno de sus peores momentos debido a la presencia del crimen organizado acuerpado en el narcotráfico y que ha diversificado sus negocios, atropellando a la ciudadanía, quien no encuentra una respuesta del Estado. Ante la situación tan delicada, han comenzado a surgir grupos de autodefensa que buscan disputar territorio y poder al crimen, llenando el vacío dejado por las instituciones públicas.

Hobbes afirmó que el hombre teme a una muerte violenta, por ello se ve en la imperiosa necesidad de otorgar al Estado una parte de su libertad a condición de certezas hacía su integridad, familia y propiedad, esa es la esencia del pacto social, según este autor. Por otro lado Max Weber sostiene que el Estado posee el legitimo monopolio de la violencia, diferenciándolo de otras organizaciones que pudieran existir dentro de un territorio.

Sin embargo en Michoacán, el pacto social y la definición de Estado weberiana simplemente se esfumó, debido a una estrategia sumamente cuestionada que se implementó por el entonces presidente Felipe Calderón. El grupo criminal denominado La Familia Michoacana hace su aparición en noviembre de 2006 y presuntamente es producto de una escisión del cártel del Golfo encabezado por Osiel Cárdenas. A diferencia de otros cárteles, la Familia actuó en tres pistas: política, social y económica, en consecuencia consiguió un arraigo en zonas importantes del la entidad.

Ante la cruenta guerra entre grupos criminales por el control del mercado de la droga, la maña en Michoacán se erigió como la alternativa ante males extranjeros como los miembros del cártel de los Zetas, por ello se dedicaron a cazar a sus contras bajo la permisividad de los tres niveles de gobierno. Pero al paso del tiempo la Familia comenzó a vivir sus propias disfuncionalidades a tal grado que hubo una confrontación interna, derivando en la salida y nacimiento de los Caballeros Templarios grupo que actualmente se apuntala como hegemónico.

El narcotráfico conlleva poder económico inmediato, por ello resulta una empresa atractiva, y más para una población como la de Michoacán que ocupa el sexto lugar en pobreza a nivel nacional (54.7%) y el 14.4%[1] la vive de manera extrema, pero esta situación implica un abandono del Estado, incluido el rubro de la justicia. Los miembros de la maña pronto sometieron a la población bajo sus reglas, en otras palabras iban ganando la guerra y por ello tenían derecho al botín que implica, incluidas las mujeres de las territorios que iban ganando a fuego y sangre.

Ante el poder adquirido por los Caballeros Templarios, la respuesta tenía que se más que contundente y por ello los grupos de autodefensa hicieron su aparición en Michoacán. Al principio el gobierno federal condenó su existencia e intentó poner a la opinión pública en su contra, no obstante los michoacanos se fueron sumando a estos grupos, es decir, perdieron el miedo y tomaron en sus manos la protección de su vida, familia y propiedad, además de arrebatarle al Estado el uso legítimo de la violencia física.

Por otro lado, no es raro que un referente social, como un médico sea uno de los dirigentes más importantes de las autodefensas; regularmente en los pueblos más recónditos de este país, el maestro, cura o doctor, fungen como autoridades para una población sumergida en la pobreza y analfabetismo. José Manuel Mireles Valverde viene encabezando una estructura que nace de las pasiones más oscuras del ser humano y por lo que vive Michoacán, creo que no podría ser de otra forma.

Estas autodefensas se pueden considerar como una variante del paramilitarismo, debido a que reúne sus elementos más representativos: son grupos locales y se restringen a zonas especificas, por ejemplo Guerrero y Michoacán; así mismo cuentan con un grado de tolerancia por parte del Estado y el uso de la violencia es selectivo.[2] Además su estrategia ha cambiado de un papel meramente defensivo ahora son cuerpos que atacan y disputan de manera abierta los territorios dominados por los Templarios desplazando a los cuerpos formales encargados de esta tarea como lo son la Policía Federal y el ejército, obteniendo victorias que van dotando de autoridad a estos grupos de civiles armados y que desplazan como poder factico a la mafia michoacana.

Lo sorprendente de la situación es la pasividad del poder público, que sólo se limita a lanzar declaraciones acaloradas y restringe sus acciones a las cámaras y micrófonos de algunos medios de comunicación; la gobernabilidad se pretende rescatar a través de estos grupos de autodefensa, es decir, el Estado se está montando en los ciudadanos que decidieron alzarse. El problema es sumamente complejo y viene dando algunos elementos que agudizaran el clima de violencia, la existencia de dos estructuras informales con poder de fuego (autodefensas y los Caballeros Templarios) similares o superiores al ejército ya nos habla de la dimensión que puede tomar este conflicto.

Cabe mencionar que la variable política no se ha presentando con mucha visibilidad, pero las autodefensas se vienen apuntalando como un factor de poder real, no sólo de seguridad y justicia, que no extrañe cuando sean sus miembros y dirigentes quienes impongan a sus propios candidatos o partidos políticos y con la reforma electoral que se acaba de impulsar, se están generando las condiciones para un ambiente tenso y carente de certidumbres.

@Ideassiniestras




[1] Coneval, Resultados de pobreza en México 2012 a nivel nacional y por entidades federativas, [en línea], dirección URL: http://www.coneval.gob.mx/medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Pobreza%202012/Pobreza-2012.aspx, [Consulta: 10 de enero de 2014]
[2] Kalivas Stathis, Ana Arjona, Paramilitarismo: una perspectiva teórica, [en línea], dirección URL: http://stathis.research.yale.edu/docu/Paramilitar.pdf, [Consulta: 10 de enero de 2014]

miércoles, 8 de enero de 2014

Cuando el miedo se impone




Según el diccionario de la Real Academia Española, el miedo se define como: perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario; o recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.[1] La razón por la cual es necesario definir esta palabra surge a raíz de una experiencia que rebasó por mucho su definición.

Al terminar mi jornada como estudiante me dirigía a una cita semanal impostergable, por decir algo. Venía de la Biblioteca Central cargando una sustanciosa cantidad de libros especializados en sindicalismo, sistema político y partidos políticos, además de mi dosis de literatura.

Aborde un camión sobre el Eje 10 Sur y av. Copilco rumbo al metro Taxqueña; tuve una de esas pequeñas alegrías encontrar un lugar libre en la hora pico; una vez sentado me acomode para leer y escuchar música del esclavizador iPod, cuando del otro lado de la avenida comencé a oír porras estudiantiles, las cuales se acercaban cada vez más y al voltear comprobé que un numeroso grupo de bocas y lenguas lanzaba cantos, consignas y mentadas de madre a una sola voz.

Hasta ahí todo normal, de hecho me pareció gratificante ver como estudiantes pertenecientes a cierta escuela asumieran sus colores e identidad con tanta pasión y vehemencia, fenómeno que sólo había observado con mis compañeros de la UNAM y los siempre rivales del IPN.

Pero conforme estos jóvenes se iban acercando, comencé a notar que algunos de ellos, además de eufóricos venían en un estado inconveniente, pa´ pronto venían pedos y con ganas de comer y vomitar al mundo, pero probablemente era demasiado, así que se iban a conformar con los peatones y automovilistas que se cruzaran en su camino. La situación se tornó preocupante cuando alrededor de cinco de ellos intentaron subir al camión en el que, por desgracia, iba como pasajero.

La reacción del operador (bueno, chofer) fue cerrar inmediatamente las puertas (trasera y delantera), motivo por el cual se aglutinó un mayor número de jóvenes con la firme intención de abordar el camión, auxiliándose de sus eufóricos brazos y floridas mentadas de madre al operador y al pasaje que se atrevía a cruzar miradas.

Al interior del camión, el ambiente era de miedo y tensión, todos los que íbamos abordo nos mirábamos con cara de what y esperábamos que surgiera algún valiente (mártir) que se sumara a los esfuerzos del chofer y así evitar que abordaran estos jóvenes fiesteros. Para mi sorpresa una chica que iba acompañada de su novio, voltea a verme y me exige: ¡por favor haz algo!, acto seguido se aferra a su compañero de besos.

Mi reacción fue de total sorpresa y lo único que hice fue voltear a ver al resto del “pasaje” y ellos me respondieron con la misma mirada, salvo el novio de la chica, quien se concentró en el techo del camión. Después del intercambio de miradas decidí sumarme con el chofer (por qué, no lo sé), camine hacia la puerta delantera y esperaba, de algún modo milagroso poder atrancar, aun más la puerta. Acto seguido una valiente señora de la tercera edad lanzó una consigna contundente y pasiva: “apoco nada más hay dos pinches hombres en el camión” y como si fuera un conjuro, logró invocar a más “hombres” que echaran la mano y así evitar que los estudiantes fiesteros pudieran tomar el camión.  

Para no hacer el cuento largo, se evitó que los jóvenes abordaran, a costa de aceite en la ropa y uno que otro recordatorio del 10 de mayo. Superado este pequeño obstáculo regresamos a nuestros asientos con la cara llena de miedo, terror en algunos y algo más.

Conforme íbamos avanzando comencé a cuestionar el comportamiento colectivo de quienes éramos los pasajeros, preguntas tan simples, por ejemplo ¿por qué ninguno de nosotros reaccionó de manera inmediata y se lanzó a bloquear las puertas del camión? ¿por qué la chica me exigió que hiciera algo y no a su novio? Vaya, por qué esperábamos que alguien más hiciera algo por nosotros, ante una situación de evidente peligro para todos.

En el mejor de los casos, los chavos sólo nos hubieran bajado del transporte y habrían llegado a un acuerdo con el chofer para que los llevara su destino; pero en un escenario menos alegre, los pasajeros nos hubiéramos llevado una taloneada con su respectivo coscorrón (nunca falta un manchado que se esconde en la impunidad y anonimato de la masa).

Quizás exagero, pero al menos en esta ocasión el principio de solidaridad entre los seres humanos (que íbamos en el camión) simplemente se esfumó, se vio aplastada por gritos y porras que impusieron miedo en prácticamente todos los que estábamos ahí. Por ello no es raro que muchos ciudadanos suelen actuar con miedo y los paraliza ante las injusticias y esperan a que “otros” actúen o hagan algo por ellos.

Explica el por qué los usuarios del metro temen unirse y solidarizase de lleno con el movimiento #PosMeSalto y prefieren pagar el aumento de $5 pesos al boleto del metro. Lo que me tocó vivir en a bordo de ese camión resultó muy sintomático, se vive con un miedo cotidiano.


@Win_Ramirez





[1] Diccionario de la Real Academia Española, [en línea], dirección URL: http://lema.rae.es/drae/?val=miedo, [Consulta: 3 de enero de 2014]