El
domingo salía rumbo al centro del DF para escuchar a Nortec con la Filarmónica de la Ciudad de México, aunque al final
me sentí un poco timado, ya que, el concierto parecía que los segundos tocaban
las canciones de los primeros, aún así fue un buen espectáculo.
Para
llegar a mi(s) destino(s) soy un usuario frecuente del transporte público; el
domingo pasado no fue la excepción. Durante el trayecto del microbús abordaron
alrededor de siete vendedores de diversos productos: discos de música pirata,
dulces, plumas, las congeladas "Bon ice" y al menos dos jóvenes (en
diferentes turnos) ofreciendo estampitas con imágenes religiosas acompañadas de
un intimidante discurso. El clásico "mi
gente, vengo a ofrecerte este producto que no tiene precio, tú sé lo pones.
Mira, antes me dedicaba a robar, pero hoy me quiero ganar la vida honradamente,
échame la mano".
El
otro fue más directo: "la banda, te
vengó ofreciendo este producto. Mira, te lo ofrezco porque no he podido
conseguir un trabajo formal, por tatuajes, perforaciones y algunos antecedentes
penales. Pero mira, ayúdame que yo quiero portar bien y no quiero arrebatarte
tu patrimonio". Terminados los discursos, con máscara de amenazas,
"la banda" o "mi gente" bajan de la unidad agradeciendo al
chofer y deseando un buen viaje al pasaje.
Más allá lo cotidiano de esta experiencia,
todos los vendedores que abordaron el microbús, incluidos los jóvenes que ofrecían
estampitas de San judas Tadeo, son el reflejo de la situación laboral por la
que atraviesa el grueso de la población en nuestro país. Según el INEGI existe
una tasa de desempleo del 5.04%, es decir 2 millones 532,443 mexicanos no
cuentan con un empleo formal, por lo tanto se tienen que refugiar en alguna ocupación
informal, de tal suerte que alrededor de 28 millones 470,404 personas viven a
salto de mata, rogando a su santo preferido que los mantengan sanos y que
ninguno de sus familiares (esposa, hijos, padres y hermanos) se enferme de
gravedad porque obviamente carece de cualquier prestación social.
México
cuenta con 50 millones de ciudadanos con edad de trabajar. Mano de obra que por
supuesto se desperdicia a granel y son los jóvenes quienes pagamos las
consecuencias de un modelo que ha fracasado rotundamente.
Hace
apenas algunos días se aprobó el “seguro de desempleo”, en un primer momento
puede parecer una medida apropiada y necesaria, pero si entramos a los
detalles, podremos observar que el trabajador (formal) tendrá que elegir entre
su crédito para la vivienda o hacer un guardadito en caso de que lo despidan.
Tanto
el Estado como los generadores de empleos, es decir la iniciativa privada, se
lavaron las manos. Nuevamente la mano de obra somos quienes nos llevamos la
peor parte y digo somos porque nos guste o no, también vivimos la explotación cotidiana,
por mucho que se cuente con estudios superiores y para su mala suerte (incluida
la mía) quienes cuentan con una mayor instrucción, son quienes padecemos una
mayor desocupación, es decir el 73.5%. En suma si no tienes estudios, estás
jodido, pero si se te ocurre estudiar una licenciatura o peor aún, un
postgrado, estás aun más chingado.
El
problema es sumamente complejo y parece que nadie quiere abordarlo, ni la
derecha, izquierda o centro y mucho menos los empresarios. Por lo tanto hay que
comenzar a hacer algo, de lo contrario tendremos que preparar algún discurso
intimidante o llegador para hacernos
de algunos centavos.
@Win_Ramirez