domingo, 10 de agosto de 2014

¿El futuro del Partido de la Revolución Democrática?


Hace 25 años nació una esperanza para la izquierda mexicana, se logró la articulación de diversas fuerzas de esta línea ideológica para la formación de un partido político: el PRD, desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente.

Como fenómeno social y político, el PRD puede ser abordado de diversas aristas. Por ejemplo, electoralmente es una opción competitiva a nivel nacional y local, sobre todo en el Distrito Federal, a nivel legislativo cuenta con diputados y senadores, además de presencia en muchos de los congresos locales; también como gobierno, ya que, además de la capital del país, gobierna otros estados como Tabasco, Morelos y cuenta con algunas presidencias municipales. En otras palabras el partido se ha venido consolidando en el sistema político que existe hasta el día de hoy.

Pero el ejercicio del poder trae consigo consecuencias de todo tipo, las que suelen resentirse más son aquellas derivadas del ejercicio del poder, que van provocando un desgaste natural. De igual forma, el PRD se ha venido institucionalizando de una manera muy particular, de requerir la existencia de caudillos o líderes carismáticos, ahora son las corrientes las que son protagonistas, luchan, negocian, acuerdan al interior del partido para mantener y aumentar su influencia.

Fuente: Internet
Esto también es parte de la normalidad interna de cualquier partido político, no obstante para el PRD representan verdaderas pruebas a superar, dado que las corrientes tienden actuar más como facciones que apuestan por estirar el acuerdo para beneficiarse sin tomar en cuenta el costo externo, es decir, el electorado. Bajo el mismo tenor, se puede observar la ausencia de una ideológica y política de la izquierda y mucho menos una visión de gobierno que ofrezca a la ciudadanía una alternativa, en lugar de administrar los problemas.



Es más que claro que el PRD se ha venido alejando de las causas populares que le dieron origen, su estructura es demasiado débil para lograr un despliegue por todo el país, pero es lo suficientemente sólida para no dejar pasar nuevos cuadros y dirigentes. Prueba de lo anterior es la poca capacidad de movilización que tuvo el Partido durante el proceso de aprobación de la reforma energética, en sus dos etapas: las modificaciones constitucionales y las leyes secundarias. Uno esperaría que las calles estuvieran tomadas por el PRD y sus bases, además de otro movimientos sociales demostrando la indignación nacional, pero esto no sucedió.

Ahora bien, el PRD se enfrenta a dos retos complejos. El primero concierne a su elección interna, en la que se votaran a los nuevos congresistas y consejeros nacionales, quienes a su vez elegirán al nuevo presidente, quien tendrá la interlocución con las demás fuerzas políticas del país, así como el gobierno federal. Particularmente este proceso se antoja civilizado dado que, es el Instituto Nacional Electoral (INE) quien lleva la batuta en la organización, registro de planillas y ubicación de casillas.

El segundo reto es la elección intermedia que de 2015 en la que se renovaran los diputados federales, algunos congresos locales y presidencias municipales, pero este proceso será marcado por el resultado del primero. Son dos las corrientes más grandes al interior del PRD: Nueva Izquierda (NI) e Izquierda Democrática Nacional (IDN) y algunas otras tienen presencia importante en estados de la República como el Estado de México, Zacatecas, Morelos y Tabasco. Cada uno de estos grupos apoyan a su candidato, por un lado se encuentra Carlos Navarrete y por el otro Cuauhtémoc Cárdenas.
Fuente: Internet


El panorama parece favorecer a Carlos Navarrete, quien seguramente mantendrá la línea que hasta el momento ha seguido el PRD, una izquierda “moderna” que acuerda y negocia con todas las fuerzas políticas, aunque éstas atenten contra el propio país. En contraste se intenta recuperar el espíritu del propio Partido al proponer nuevamente a Cárdenas, quien esta vez no será elegido por aclamación, tendrá que luchar contra un aparato burocrático, que él y AMLO ayudaron a construir, pero quizás es momento de recuperar algunos elementos de la intransigencia democrática que le dieron identidad y capacidad organizativa al Partido y que le permitieron sostenerse cuando todos los vientos (oficiales) soplaron en su contra.

En la próxima entrega pienso redactar algunos elementos que, considero, pueden abonar en la construcción de un PRD distinto al propuesto por NI y otras corrientes de opinión.


@Ideassiniestras


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