Hace 25 años nació una esperanza para la
izquierda mexicana, se logró la articulación de diversas fuerzas de esta línea
ideológica para la formación de un partido político: el PRD, desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente.
Como fenómeno social y político, el PRD
puede ser abordado de diversas aristas. Por ejemplo, electoralmente es una
opción competitiva a nivel nacional y local, sobre todo en el Distrito Federal,
a nivel legislativo cuenta con diputados y senadores, además de presencia en
muchos de los congresos locales; también como gobierno, ya que, además de la
capital del país, gobierna otros estados como Tabasco, Morelos y cuenta con
algunas presidencias municipales. En otras palabras el partido se ha venido
consolidando en el sistema político que existe hasta el día de hoy.
Pero el ejercicio del poder trae consigo
consecuencias de todo tipo, las que suelen resentirse más son aquellas
derivadas del ejercicio del poder, que van provocando un desgaste natural. De igual forma, el PRD se ha
venido institucionalizando de una manera muy particular, de requerir la
existencia de caudillos o líderes carismáticos, ahora son las corrientes las
que son protagonistas, luchan, negocian, acuerdan al interior del partido para
mantener y aumentar su influencia.
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| Fuente: Internet |
Esto también es parte de la normalidad
interna de cualquier partido político, no obstante para el PRD representan
verdaderas pruebas a superar, dado que las corrientes tienden actuar más como
facciones que apuestan por estirar el
acuerdo para beneficiarse sin tomar en cuenta el costo externo, es decir, el
electorado. Bajo el mismo tenor, se puede observar la ausencia de una
ideológica y política de la izquierda y mucho menos una visión de gobierno que
ofrezca a la ciudadanía una alternativa, en lugar de administrar los problemas.
Es más que claro que el PRD se ha venido
alejando de las causas populares que le dieron origen, su estructura es
demasiado débil para lograr un despliegue por todo el país, pero es lo
suficientemente sólida para no dejar pasar nuevos cuadros y dirigentes. Prueba
de lo anterior es la poca capacidad de movilización que tuvo el Partido durante
el proceso de aprobación de la reforma energética, en sus dos etapas: las
modificaciones constitucionales y las leyes secundarias. Uno esperaría que las
calles estuvieran tomadas por el PRD y sus bases, además de otro movimientos
sociales demostrando la indignación nacional, pero esto no sucedió.
Ahora bien, el PRD se enfrenta a dos
retos complejos. El primero concierne a su elección interna, en la que se
votaran a los nuevos congresistas y consejeros nacionales, quienes a su vez
elegirán al nuevo presidente, quien tendrá la interlocución con las demás
fuerzas políticas del país, así como el gobierno federal. Particularmente este
proceso se antoja civilizado dado
que, es el Instituto Nacional Electoral (INE) quien lleva la batuta en la
organización, registro de planillas y ubicación de casillas.
El segundo reto es la elección
intermedia que de 2015 en la que se renovaran los diputados federales, algunos
congresos locales y presidencias municipales, pero este proceso será marcado
por el resultado del primero. Son dos las corrientes más grandes al interior
del PRD: Nueva Izquierda (NI) e Izquierda Democrática Nacional (IDN) y algunas
otras tienen presencia importante en estados de la República como el Estado de
México, Zacatecas, Morelos y Tabasco. Cada uno de estos grupos apoyan a su
candidato, por un lado se encuentra Carlos Navarrete y por el otro Cuauhtémoc
Cárdenas.
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| Fuente: Internet |
El panorama parece favorecer a Carlos
Navarrete, quien seguramente mantendrá la línea que hasta el momento ha seguido
el PRD, una izquierda “moderna” que acuerda y negocia con todas las fuerzas
políticas, aunque éstas atenten contra el propio país. En contraste se intenta
recuperar el espíritu del propio Partido al proponer nuevamente a Cárdenas,
quien esta vez no será elegido por aclamación, tendrá que luchar contra un
aparato burocrático, que él y AMLO ayudaron a construir, pero quizás es momento
de recuperar algunos elementos de la intransigencia
democrática que le dieron identidad y capacidad organizativa al Partido y
que le permitieron sostenerse cuando todos los vientos (oficiales) soplaron en
su contra.
En la próxima entrega pienso redactar
algunos elementos que, considero, pueden abonar en la construcción de un PRD
distinto al propuesto por NI y otras corrientes de opinión.
@Ideassiniestras



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