lunes, 30 de junio de 2014

De los políticos y otros demonios


En fechas recientes se han venido destapando una serie de escándalos cuyos protagonistas son personajes de la vida pública nacional o local y pertenecen a prácticamente todos los partidos políticos con los que cuenta el sistema electoral. Vamos de manera cronológica.

En primer lugar se encuentra Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Distrito Federal, a quien se le acusa de manejar una red de prostitución financiada con dinero público. Desde abril de este año, el hoy ex dirigente tricolor enfrenta una serie de acusaciones respaldadas por reportajes realizados por periodistas de MVS Noticias, que incluyen grabaciones en las que se comprueba como se enganchaba a las jóvenes que iban en busca de un empleo y se les comentaba la posibilidad de realizar actividades de tipo sexual para el líder priísta, eso si, con mucho respeto y discreción.

En segundo lugar se encuentra la diputada federal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Purificación Carpinteyro quien fue grabada en una llamada telefónica con un empresario de las telecomunicaciones para convencerlo de hacer negocios juntos. Esto no sería tan preocupante sino fuera porque la legisladora era una de las principales negociadoras de las leyes secundarias en esta materia, generando un claro conflicto de intereses, dado que está jugando a ser juez y parte.

Cabe hacer una acotación, no se ha mencionado el origen de la grabación que exhibe a Carpinteyro afirmando que se había sacado la lotería, sobre todo, porque era una de las voces más críticas a una reforma planteada para favorecer a los monopolios privados como Televisa. Aun así, su posición es indefendible.

Finalmente hace unas horas se acaba de revelar que un par de ex diputados locales de la Asamblea Legislativa del D.F., miembros del Partido Acción Nacional (PAN), Rafael Miguel Medina Pederzini y Sergio Israel Eguren Cornejo fueron detenidos en Brasil la noche del domingo, por tocar el trasero a una mujer y golpear a su esposo.

Estas tres pinceladas demuestran la vulnerabilidad del ser humano, sus peores momentos se exhiben de la forma más primitiva, que genera un mayor impacto debido a su calidad como personajes de la política y vida pública de nuestro país. En cualquier otra nación con una democracia consolidada, este tipo de acciones tendrían un castigo penal y político, simplemente estos personajes no se podrían presentar para contender por un cargo público y aunque lo quisieran, ningún partido asumiría el costo frente a su electorado, compuesto por ciudadanos y no clientelas dóciles y hambrientas.


En más de una tribuna he sostenido la urgente necesidad de inyectarle nuevos bríos a la práctica política; observo con preocupación que la militancia joven de todos los partidos políticos (incluido el mío) busca justificar las acciones de sus dirigentes. Se pretende que asumamos costos y culpas que nosotros no generamos, pero lo más ensombrecedor del panorama es que la juventud esta dispuesta a hacerlo a cambio de la lejana promesa de crecer en las filas de su instituto político.


@Ideassiniestras

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