Simple,
porque todos los elementos apuntan que es víctima de una injusticia y venganza
política por parte de una clase emanada del Partido Revolucionario
Institucional (PRI).
Primero,
quién es Nestora Salgado. Es una mujer que se tomó el atrevimiento de
encabezar un movimiento de autodefensa en la montaña del estado de Guerrero,
específicamente Olinalá. Particularmente esta zona vive una situación de
inseguridad porque ahí habitan en su mayoría indígenas y gente muy sencilla
cuyas pocas posesiones se encuentran expuestas a cuatreros o asaltantes de
caminos.
La
aplicación del estado de derecho y la justicia son lujos que los habitantes de
la montaña de Guerrero no pueden alcanzar, por ello desde los años noventas
lograron con mucho esfuerzo el reconocimiento de su propio cuerpo de seguridad,
es decir, las policías comunitarias. No obstante los problemas de inseguridad
se han venido agudizando en todo el país y los cuerpos de seguridad
comunitarios resultan insuficientes para tratar de brindar seguridad a los
pueblos, sobre todo ante el crimen organizado que suele crecer a la sombra de
autoridades cómplices.
Ahora
bien, qué hizo Nestora Salgado. Simple, aplicó la ley; en agosto pasado capturó
al síndico de Olinalá Armando Patrón Jiménez (PRI), quien presuntamente cometió
el delito de abigeo, es decir robo de animales de cría, además de estar
relacionado con el homicidio de dos ganaderos. Ante la captura del militante
priísta, la reacción fue inmediata, miembros del ejército la capturaron junto
con otros 30 integrantes de la policía comunitaria.
De
manera inmediata fue enviada a un penal de Nayarit, aislada e incomunicada por
más de cinco horas. Bajo esa presión fue obligada a firmar un documento en el
que confesaba haber cometido secuestro y por lo tanto el proceso penal se ha
venido complicando. Así mismo sobre Nestora y su familia pesan amenazas de
muerte y se señala a Eusebio González, Omar Jiménez, Armando Patrón Jiménez,
gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.
Ante
esta injusticia, en semanas anteriores una comitiva de diputados federales,
miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados e
integrantes de los grupos parlamentarios del PRD y PT (curiosamente ninguno de
ellos es originario o representa a Guerrero) hicieron una visita a Nestora, con
el objetivo de conocer la situación en la que se encontraba, dado que en
Nayarit al gobernador, Roberto Sandoval y sus huestes les gusta recibir a la
oposición con tanquetas y policías sólo para ambientar, pero eso es harina de
otro costal.
Después
de la visita de los legisladores federales a Nestora Salgado se le negaron las
pocas actividades lúdicas que realizaba al interior del penal donde está
recluida, además su hija Saira, sufrió un atentado de muerte mientras se
dirigía al Distrito Federal para dar una rueda de prensa. De igual manera se
pretende trasladar a la luchadora social a un penal en Guerrero, donde obviamente
es más fácil que su seguridad e integridad corran riesgo, todo apunta que tanto
el gobierno local (PRI-PRD) y el federal quieren silenciar el caso como sea.
Además
del viacrucis legal que vive Nestora Salgado y su familia, hay que sumar el
abandono político por parte de los representantes populares del estado de
Guerrero. Por desgracia el gobernador actual se exilió del PRI y fue acogido
por el PRD y su dirigencia nacional para ganar la elección, pero esto no
implicó un cambio en la situación política y social que mantuvo la familia
Figueroa durante más de tres décadas. Para la clase política de aquel estado
los luchadores sociales sólo son útiles en etapas electorales y después de
obtener el fuero, se lavan las manos haciendo oídos sordos.
La
izquierda mexicana representada por un sector del PRD (sí, aquel que firmó el
pacto por México) le ha venido fallando de manera constante a Guerrero, cuna de
la primera victoria del Partido Comunista Mexicano (PCM), en 1979; cuna de
luchadores comprometidos como los maestros Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; pero
también la cuna de grandes crímenes y abusos por parte del Estado que siguen
impunes.
Preocupa
que los aspirantes a gobernar Guerrero como los senadores como
Armando Ríos Piter (@RiosPiterJaguar) y Sofío Ramírez (@Sofio_Ramirez) eviten
manifestarse respecto al tema. Esta actitud la puedo entender del Ángel Aguirre
Rivero (@AngelAguirreGro) quien es comparsa de un PRI al que sólo abandonó por
seis años.
Pregunta para Ríos Piter y Sofio Ramírez ¿a qué o quién le tienen tanto miedo? Quizás también ellos vivan en una (muy cómoda) zozobra, quizás vivan amenazados o simplemente les falta voluntad para entrarle a un caso que requiere la habilidad de hacer política y no sólo decir frases huecas que ni ellos se creen.
Lo
que vive Nestora Salgado nos puede pasar a cualquiera, finalmente si nos
atrevemos a levantar la voz, el Estado ha demostrado que nos aplastará con el
beneplácito de las estructuras y representantes que se supone son para defender
al ciudadano.
@Ideassiniestras
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