miércoles, 11 de junio de 2014

¿Por qué nos debe indignar el caso de Nestora Salgado?


Simple, porque todos los elementos apuntan que es víctima de una injusticia y venganza política por parte de una clase emanada del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Primero, quién es Nestora Salgado. Es una mujer que se tomó el atrevimiento de encabezar un movimiento de autodefensa en la montaña del estado de Guerrero, específicamente Olinalá. Particularmente esta zona vive una situación de inseguridad porque ahí habitan en su mayoría indígenas y gente muy sencilla cuyas pocas posesiones se encuentran expuestas a cuatreros o asaltantes de caminos.

La aplicación del estado de derecho y la justicia son lujos que los habitantes de la montaña de Guerrero no pueden alcanzar, por ello desde los años noventas lograron con mucho esfuerzo el reconocimiento de su propio cuerpo de seguridad, es decir, las policías comunitarias. No obstante los problemas de inseguridad se han venido agudizando en todo el país y los cuerpos de seguridad comunitarios resultan insuficientes para tratar de brindar seguridad a los pueblos, sobre todo ante el crimen organizado que suele crecer a la sombra de autoridades cómplices.

Ahora bien, qué hizo Nestora Salgado. Simple, aplicó la ley; en agosto pasado capturó al síndico de Olinalá Armando Patrón Jiménez (PRI), quien presuntamente cometió el delito de abigeo, es decir robo de animales de cría, además de estar relacionado con el homicidio de dos ganaderos. Ante la captura del militante priísta, la reacción fue inmediata, miembros del ejército la capturaron junto con otros 30 integrantes de la policía comunitaria.

De manera inmediata fue enviada a un penal de Nayarit, aislada e incomunicada por más de cinco horas. Bajo esa presión fue obligada a firmar un documento en el que confesaba haber cometido secuestro y por lo tanto el proceso penal se ha venido complicando. Así mismo sobre Nestora y su familia pesan amenazas de muerte y se señala a Eusebio González, Omar Jiménez, Armando Patrón Jiménez, gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre.

Ante esta injusticia, en semanas anteriores una comitiva de diputados federales, miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados e integrantes de los grupos parlamentarios del PRD y PT (curiosamente ninguno de ellos es originario o representa a Guerrero) hicieron una visita a Nestora, con el objetivo de conocer la situación en la que se encontraba, dado que en Nayarit al gobernador, Roberto Sandoval y sus huestes les gusta recibir a la oposición con tanquetas y policías sólo para ambientar, pero eso es harina de otro costal.

Después de la visita de los legisladores federales a Nestora Salgado se le negaron las pocas actividades lúdicas que realizaba al interior del penal donde está recluida, además su hija Saira, sufrió un atentado de muerte mientras se dirigía al Distrito Federal para dar una rueda de prensa. De igual manera se pretende trasladar a la luchadora social a un penal en Guerrero, donde obviamente es más fácil que su seguridad e integridad corran riesgo, todo apunta que tanto el gobierno local (PRI-PRD) y el federal quieren silenciar el caso como sea.


Además del viacrucis legal que vive Nestora Salgado y su familia, hay que sumar el abandono político por parte de los representantes populares del estado de Guerrero. Por desgracia el gobernador actual se exilió del PRI y fue acogido por el PRD y su dirigencia nacional para ganar la elección, pero esto no implicó un cambio en la situación política y social que mantuvo la familia Figueroa durante más de tres décadas. Para la clase política de aquel estado los luchadores sociales sólo son útiles en etapas electorales y después de obtener el fuero, se lavan las manos haciendo oídos sordos.

La izquierda mexicana representada por un sector del PRD (sí, aquel que firmó el pacto por México) le ha venido fallando de manera constante a Guerrero, cuna de la primera victoria del Partido Comunista Mexicano (PCM), en 1979; cuna de luchadores comprometidos como los maestros Genaro Vázquez y Lucio Cabañas; pero también la cuna de grandes crímenes y abusos por parte del Estado que siguen impunes.

Preocupa que los aspirantes a gobernar Guerrero como los senadores como Armando Ríos Piter (@RiosPiterJaguar) y Sofío Ramírez (@Sofio_Ramirez) eviten manifestarse respecto al tema. Esta actitud la puedo entender del Ángel Aguirre Rivero (@AngelAguirreGro) quien es comparsa de un PRI al que sólo abandonó por seis años.

Pregunta para Ríos Piter y Sofio Ramírez ¿a qué o quién le tienen tanto miedo? Quizás también ellos vivan en una (muy cómoda) zozobra, quizás vivan amenazados o simplemente les falta voluntad para entrarle a un caso que requiere la habilidad de hacer política y no sólo decir frases huecas que ni ellos se creen.


Lo que vive Nestora Salgado nos puede pasar a cualquiera, finalmente si nos atrevemos a levantar la voz, el Estado ha demostrado que nos aplastará con el beneplácito de las estructuras y representantes que se supone son para defender al ciudadano.


@Ideassiniestras




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