martes, 21 de enero de 2014

¿Y en México, cuándo se moverán las fichas?

Hace unos días, seis para ser exactos, ha surgido una propuesta en España para competir por una posición dentro del Parlamento Europeo, encabezado por intelectuales, estudiantes, activistas y ciudadanos fastidiados de la manera en como se realiza política. Este movimiento nace bajo el manifiesto llamadoMover ficha: convertir la indignación en cambio políticoencabezado por Pablo Iglesias profesor de ciencia política en la Complutense, quien además es analista en el periódico Público.es.

El llamado que hace Iglesias y sus simpatizantes es simple, para que la política actual cambie, la tienen que tomar los principales afectados: los ciudadanos; durante la segunda quincena de mayo se renovaran los escaños del Parlamento Europeo, institución cuyo miembros son elegidos a través del sufragio directo, de tal suerte que ahí se ven representados alrededor de 500 millones de habitantes. Su división no se determina según su país, más bien se da por grupos políticos cuya ideología y puntos de vista pueden converger, así se ven todas las izquierdas y derechas de Europa en una sola arena, junto con sus respectivos matices.

Lo novedoso de la propuesta del académico español, es su frescura e indignación del discurso y que a su vez promete ejercer la política sin olvidar ambos elementos, es decir, aspira a ser desafiante y así recuperar la identidad de lucha de la izquierda que ha optado por las reformas, pero se ha olvidado que éstas no son eternas y que sus opositores buscan imponerse como hegemonía y recuperar el terreno perdido.

Ahora bien, en México existen mentes brillantes que se identifican con las ideas de izquierda, incluso muchos de ellos han utilizado el método marxista para estudiar y explicar el ejercicio del poder; empero son pocos quienes se animan a involucrarse de manera más activa en la vida política del país, regularmente pretextan que ningún opción partidista los representa plenamente. En contraste existe otra “intelectualidad” que es proyectada por los medios masivos de comunicación, en términos de Gramsci cumplen el tipo tradicional y vulgarizado del intelectual y son los periodistas quienes pretenden ser literatos, filósofos y artistas, defendiendo las aristas que le benefician a su jefe directo y descalificando aquellas que afecten sus intereses, construyendo una opinión pública sumamente sesgada.

Este tipo de intelectuales no requieren participar de la política, tienen los canales (literalmente) necesarios para influir en la ciudadanía y presionar al poder legislativo, ejecutivo y judicial. En contraste la intelectualidad más crítica suele optar por las aulas universitarias, dejando esta arena a merced de los opinólogos afines al sistema de explotación.

Al parecer los eruditos que suelen jactarse de izquierda desdeñan la otra cara que implica la actividad política, es decir, su práctica. Si el problema fundamental es que no se ven representados en los partidos políticos actuales, simple busquen formar otro, se quejan de los representantes populares, aun más simple, que ellos busquen ser los abanderados; pienso que existe suficiente indignación en nuestro país que puede desencadenar el movimiento de varias “fichas”.

Ojo no pretendo defender la idea de una oligarquía compuesta por la intelectualidad de izquierda, también existen liderazgos dentro de los nuevos (y viejos) movimientos sociales que pueden brindar los bríos necesarios que requiere la política, pero sobre todo de los partidos y organizaciones que se asumen progresistas y democráticas. Al igual que en España, nuestro país han surgido movimientos de indignados representados en el #YoSoy132, asambleas vecinales que se oponen a los cobros excesivos de la luz, colectivos que resisten la persecución policiaca, no obstante el sistema político tiende a cerrarse ante cualquier opción que sea ajena a las existentes.

Por tal motivo México requiere de mover sus fichas, es responsabilidad de la izquierda, en todas sus expresiones, abrir los espacios necesarios para que los ciudadano, incluidos los intelectuales participen de la actividad política. En correspondencia, aquellos investigadores, profesores y académicos tienen que perder el miedo a tomar una posición clara ante la situación nacional, a tocar una puerta, pedir el voto y repartir un volante; pero este llamado también es para aquellos líderes sociales que han adquirido alguna relevancia en sus respectivos ámbitos.

Hoy más que nunca se requieren voces críticas que lleven la voz de los indignados en los parlamentos y espacios de gobierno, se requiere recuperar el terreno y las conquistas que se han arrebatado, en suma se requiere de ciudadanos con ganas de hacer política.



@Win_Ramirez


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