martes, 11 de febrero de 2014

Desde el “corralito”


Tarde que temprano la juventud como etapa cronológica y bilógica llega a un término (¡hay wey, casi treinta!), por tal motivo comienzan a pesar las obligaciones de una existencia marcada por el consumo y acentuada por las llamadas presiones sociales. En consecuencia se tiene que cumplir con ciertos requisitos para comenzar a construirse un ¿futuro?, dicho en palabras de las generaciones anteriores.

Ante dicha situación se suelen tomar opciones (empleos) que se acercan a los que más o menos te gusta, agrada o no te desagrada tanto. En mi caso, la política ha dominado prácticamente todas las aristas de mi vida, es mi pasión. Existen varias formas de sobrevivir y subsistir en este medio lleno de incertidumbres de todo tipo, una de ellas, ser asesor legislativo, etapa (espero) transitoria.

Prácticamente todas las sedes del poder legislativo tanto local como federal cuentan con un área destinada al personal de apoyo a los legisladores, los asesores regularmente estamos confinados al “corralito” o corraletas, a veces parecemos ganado, pero otras más funcionamos como pastores neófitos tratando de llevar un vaporoso control.

El ambiente varia en función del “orden del día”, un guion que funciona para realizar las sesiones, siempre y cuando no surjan temas polarizantes o algún diputado o diputada les de por arrancarse las vestiduras debido a que su iniciativa o punto de acuerdo sobre los baches de su colonia no fue tomada en cuenta para discutirse en tribuna. Esto enserio pasa.

Desde el corralito se puede observar prácticamente toda la actividad que se da al interior del pleno de la Cámara de Diputados, su diseño nos permite distinguir a los grupos parlamentarios con sus características endémicas, por el ejemplo la bancada del Partido Revolucionario Institucional, disciplinada a tal grado que se van cambiando los turnos para salir del recinto, con el objetivo de no dejar un vacío considerable y no los vayan a madrugar, como ellos suelen hacerlo. En lo que respecta al Partido Acción Nacional se le ve un tanto fragmentado, debido a las pugnas internas por las que está atravesando; los legisladores del Partido de la Revolución Democrática se notan un tanto desencanchados y tratan de hacer valer su pertenencia a los diversos subgrupos que existen al interior del partido.

Finalmente se encuentra la chiquillada, el Partido Verde Ecologista de México y Nueva Alianza son espacios para los poderes facticos, por ejemplo las televisoras o telecomunicaciones, más allá de que estos partidos son verdaderas franquicias familiares. En lo que respecta al ala “radical”, Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano se desgastan en denunciar las constantes violaciones al proceso parlamentario o las negociaciones en lo “obscurito” que se dan sobre todo entre el PRI y PAN, de la mano con el poder ejecutivo.

Desde el corralito uno puede observar la actitud de los diputados y diputadas, se sabe cuando una iniciativa viene “planchada” y se desdeña el debate parlamentario; se sabe cuando los miembros del partido mayoritario ya traen la “negocia” interna y solo la bajan a los aliados satélites como el PVEM y PNA; se sabe que se votan dictámenes, puntos de acuerdo y leyes sin que exista una lectura previa, ese es trabajo de quien realmente lleva las riendas ahí; se sabe que su presencia es sólo una transición para espacios mejores. Esto se sabe y muchos deciden subirse a ese tren.

Puedo decir que durante discusiones realmente álgidas como las sucedidas durante la reforma laboral, educativa y energética, por mencionar algunas, los diputados del PRI, PAN, PVEM y PNA poseían una mirada llena de seguridad, satisfacción y un desdén hacia sus opositores junto con lo que ellos representan. Pero en general su desprecio se extiende a prácticamente cualquier ciudadano que se encuentre lejos de su círculo, ¿pruebas?, más de un desplante y escandalo en el que nuestros legisladores se han visto envueltos, pocos son los que se salvan y por casi nada.

Es con este desprecio y desdén con el que se construyen los acuerdos, su fuero, aunque acotado, los inviste para decidir sobre el futuro de un país, que en consecuencia se pasan despreciando siempre y cuando no afecte a sus intereses.


El modelo para que la oligarquía política se rote en el poder permitió sostener personajes impresentables, quienes ahora se ven amenazados por los nuevos poderes que entraran al juego, por ejemplo las empresas petroleras, mineras, telecomunicaciones, etc. dado que ahora los legisladores podrán reelegirse hasta en tres ocasiones. Se están encubando muchos huevos de serpiente, se va minando cada día más la preponderancia del Estado sobre los intereses de los particulares (ricos y poderosos obviamente) y sí todo esto se puede ver desde el corralito, causa impotencia, como todo lo inalcanzable suele estar muy cerca… 

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